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El nihilismo y la educación del vacío. Sobre la “Generación Ni-Ni” y la indiferencia nihilizante

Fernando, PROTO GUTIERREZ

 

El rechazo capitalista de la castración convoca al gobierno de un amo atroz o Urvater -con función maternante- que obtura la falta en el ser, por la introyección sistemática del imperativo de un goce mortífero monstruoso: “En relación a la madre, encontramos elaborado el Deseo Materno como cuestión nodal a la que Lacan refiere en el Seminario IV y retoma fuertemente en el Seminario XVII, nombrando allí al DM como aquél deseo que, de no estar sofrenado por el palo que se ubica en la boca de cocodrilo, sería bestial, por lo insaciable”[1].

El capitalismo auto-inmolatorio, en su función maternante, rechaza el palo/falo y devora a sus crías: tal banquete consiste en la nihilización-redentora que vacía las subjetividades, abriendo paso a la total indiferencia respecto del Otro.

El más inquietante de todos los huéspedes (F. Nietzsche), pone sistemáticamente en cuestión la estructura misma de las instituciones educativas en el siglo XXI, en lo que respecta a la función docente y a la situacionalidad de los aprendientes, sumidas ambas en un goce excesivo que (des)estructura los lazos con el Otro, en pos de una compulsiva búsqueda gocífera narcisista que comprende todo esfuerzo, ley, norma –en lo que va, la función paterna de inmixión-, como un obstáculo a los fines de maximizar el goce: el vacío en la educación acontece por la transformación del sujeto-aprendiente en objeto de goce, en mero adicto desechable que, instituido el rechazo de la castración, niega todo aquello no adecuado al ideal superyoico del goce híper-consumista previamente introyectado.

El vacío pletórico o goce autístico[2] hacia el que se orienta la pulsión biotanatogénica, ha de manifestarse en la estructura auto-inmolatoria de sujetos fragmentados = nihilizados, vacíos y vaciados: “La característica de los tiempos actuales reside en que el sujeto busca afirmar su entidad ontológica a través de su desaparición real, y cada vez en menor medida a través de su producción sublimatoria, cómo si sólo pudiera obtener un reconocimiento póstumo, dado que la vida se ha transformado para muchos en un infierno de desconocimiento, odio y expulsión”[3].

Es entonces que la lógica auto-inmolatoria del capitalismo autocadaverizante, la consecuente (des)estructuración de los lazos sociales y nihilización/vaciamiento de las subjetividades, es correlativa a una lógica bio(zoo)política de inclusión-exclusión-expulsión comopolítica de climatización/higiene social. En otras palabras: biopolítica y clínica del vacío son elementos interdependientes, en el marco global que comprende una ontología cibernética.

El mundo circundante (M. Heidegger) de los sujetos en el siglo XXI, es reglado por el mandato del híper-goce/consumo introyectado como principio que orienta a los hombres a una cotidiana nirvanización, circunstancia manifiesta en patologías específicas: adicciones, anorexias, fenómenos psicosomáticos, etc. reunidas finalmente bajo la categoría no menor de “violencia”: la ontología cibernética co-implica una bio(zoo)política que nihiliza=violenta a los hombres, en cuanto que –en estado de excepción-, todo límite es impuesto por la fuerza, convocada la tiranía del superyó como mediadora de los lazos sociales; el sujeto no tiene lugar en el deseo del Otro, sino más bien en su goce, de aquí que la violencia sea práctica cotidiana en hordas o núcleos sociales sumidos en el vacío nihilizante de la tiranía gocífera del Urvater

 

Instituciones educativas en-el-útero

La violencia en las instituciones educativas consigna entonces lo problemático de la función maternante del Urvater, que obtura la falta como principio constructivo de la subjetividad; en el siglo XXI, el joven es ob-ligado a un único fin: el goce urobórico que se muerde la cola (F. Nietzsche).

El vacío pletórico como síntoma del nihilismo, se manifiesta así en la orientación auto-inmolatoria que tiene a la violencia como instrumento de goce mismo:

 

Un compañero lo agarró a trompadas y a patadas. Cuando cayó al piso, recibió un golpe en el pecho que lo desmayó. El que agrede es uno solo, pero está acompañado: los otros no intervienen, sólo se ríen. Inclusive, uno de ellos filmó el episodio y lo "subió" a YouTube. La razón de la golpiza al chico de 15 años que estudia en el segundo año de la escuela técnica de Jesús María, en Córdoba: es gordo y pretendía jugar al fútbol.

Después le tocó a una mujer. También la semana pasada. También en Córdoba. La víctima es una chica de 13 años que estudia en una escuela de la localidad de Adelia María, cerca de Río Cuarto. Según su madre, "la discriminaban y perseguían por ser linda y flaca". De hecho, denunció que el hostigamiento comenzó el año pasado, pero apuntado a su bicicleta: le pinchaban los neumáticos o le arruinaban la cadena. Pero ahora, dos compañeras del colegio la persiguieron, una la tiró de la bici, la otra le dio una patada en el piso, y luego le aclararon que no la golpeaban más porque las lesiones de la caída (un diente quebrado, el labio superior golpeado, moretones en brazos y piernas) ya era suficiente.

Claro que el flagelo no es exclusivamente cordobés. Hace un año se hizo público el caso de Lucía Rossi, una modelo tucumana que denunció que una patota de otras jóvenes la había agredido por ser linda. Le apuntó directamente a Alejandra López Zelarayán. Esta lo desmintió: dijo que no sólo no hubo patota sino que Rossi fue quien la atacó. Rossi mantuvo sus dichos. "Ella ya me había amenazado antes. Me decía ’te voy a desfigurar’. Nunca pensé que iba a concretarlo, menos siendo mujer", manifestó.[4]

 

La des-figuración es aniquilación de la forma humana en orden a hacerla mera nada, es decir, nuda vida apta para la institución de un momento decisorio en lo que respecta a la vida o muerte de la víctima; quien en la cultura del vacío hostiga, goza ante el espectáculo que suscita el padecimiento del Otro, y del poder adquirido sobre él: si “los otros no intervienen, sólo se ríen” y se sube la escena a YouTube, esto es porque en la ontología cibernética la violencia tiránica provoca un goce mortífero, circunstancia por demás evidente en programas televisivos de reality, que teatralizan escenas mórbidas re-producidas compulsivamente: los espectadores adquieren el poder decisorio en lo que respecta a “quién será el próximo eliminado”, y el criterio de evaluación consiste en analizar el modo en que el ganador ha jugado con los otros, v.gr: The Big Brother.

El vaciamiento de las subjetividades es el instrumento bio(zoo)político más precioso para extremar el nihilismo y radicalizar la violencia mórbida como mecanismo de control, a través del terror.

Las instituciones educativas, en el siglo XXI, han de caracterizarse a través de dos problemas concurrentes: a) la situacionalidad que las estructura en un esquema jerárquico moderno y b) el vacío violento de los estudiantes que rechazan la castración (corte de la función paterna).

En el Cap. III. Sec. 1.1 “Instituciones Educativas en el siglo XXI. En camino hacia la Multiversidad”, se ha descrito la tensión que consignan las estructuras educativas cerradas, enmarcadas dentro de un esquema jerarquizado de autoridades, respecto del paradigma multiversitario abierto y paratáctico; en resumen: las estructuras de información organizadas a partir de un proceso ascendente-descendente de análisis-síntesis, están conducidas por la lógica de la cohesión y coherencia, v.gr: la frase simple: “La nube es una estructura abierta”, puede ser interpretada sin más, a través de los instrumentos del análisis gramatical clásico, por vía de la morfo-sintaxis, pragmática o semántica.

Las estructuras modernas se constituyen de esta suerte como órganos lógicamente cerrados en sí mismos y, en mayor o menor medida, figurados en un esquema jerárquico de información: así, los medios de comunicación propios del siglo XX -T.V, radio, periódicos- (analógicos), responden a la lógica de la centralización y monopolio del mensaje que, posteriormente, habría de ser difundido a las masas.

Desde una posición diametralmente opuesta, las estructuras paratácticas se organizan sin functores lógicos que den sentido pleno a una oración, pues se constituyen nada más ni nada menos que con palabras u oraciones simples, v.gr: letreros de entrada-salida, no smoking,etc., que tienen su correlato exacto en la disposición de elementos hipertextuales como la “nube de etiquetas” de blogs o diarios online.

La parataxis conforma estructuras informativas abiertas, horizontales y simples, organizadas en una red de significados cuya posibilidad de vinculación recíproca es ilimitada; es en este sentido que el cyberespacio se muestra -desde sí mismo-, como una estructura paratáctica de datos múltiples sin un principio ordenador central, a través de su forma más conocida: la World Wide Web.

El rechazo a la castración se expresa en instituciones educativas obsoletas (estructuras cerradas-coercitivas), como violencia hacia toda forma de autoridad que interrumpa el accionar gocífero compulsivo de los sujetos vaciados.

La nihilización como huésped inquietante pone en cuestión la función docente, vinculada en la modernidad a la ley que había de introyectar esquemas normalizantes para una posterior inclusión en la vida social.

En el siglo XXI, las instituciones educativas jerárquicas y analógicas son absolutamente innecesarias, visto el rechazo de la matriz capitalista a la castración: estudiar es inútil, en un mundo circundante que apela a maximizar ganancias como instrumento para consumar el goce; así han de interpretarse los casos de deserción escolar (de estudiantes y docentes), en el marco de una bio(zoo)política que vehiculiza estrategias de selección artificial (inclusión-exclusión-expulsión), a fin de estratificar unidades de producción/consumo, según nivel académico.

Los estudiantes huyen de una estructura obsoleta de enseñanza, a causa de un capitalismo con base consumista que precisa ya no tan solo del padre y de la madre como unidades de trabajo –proceso iniciado en la década del 50-.

La diferencia con respecto a las formas de explotación denunciadas por K. Marx, del trabajo alienante y de la dicotomía opresor-oprimido del siglo XIX y XX, es altamente significativa: en el siglo XXI el excluido o el expulsado entregan sus vidas a cambio del goce provisto por la matriz, por lo cual urge re-pensar la pedagogía del oprimido de P. Freire, aplicable en estructuras educativas jerárquicas: no se trata ya de liberar a un sector postergado educándolo para la responsabilidad política y social, sino de educar para liberar a los jóvenes del círculo adictivo del goce híper-consumista; en todo caso, el fin podría ser el mismo, a saber, una educación crítica para el retorno a la biopolítica, no obstante la perspectiva y los procedimientos necesarios son otros.

Casos de bullying, deserción o inasistencias incalculables a clase, embarazos adolescentes, autoflagelaciones, anorexia, intentos de suicidio, perversiones sadomasoquistas o narcisistas, etc., constituyen patologías overline que manifiestan la consumación del vacío en-el-útero y ponen en cuestión una función docente inútil y rechazada, a la vez que excedida en su marco teórico didáctico-pedagógico para tratar-con sintomatologías y casos psico-clínicos extremos.

 


[1] TOMÁS, S., La función materna, (Buenos Aires, Letra Vivas, 2011), p. 29

[2] Cfr. KERZUL, G., El nihilismo y la clínica del vacío, (Buenos Aires, El Aleph, 2011), p. 51

[3] Ibíd., p. 52

[4] La violencia entre chicos se convierte en hábito porque no les enseñan a convivir con el diferente, La Gaceta, Domingo 20 de Noviembre de 2011, Disponible en Línea: http://www.lagaceta.com.ar/nota/465876/economia/violencia-entre-chicos-convierte-habito-porque-no-les-ense%C3%B1an-convivir-diferente.html

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